Sueño de la vida y de la historia

Parque de la Memoria

Si algo caracteriza a esta sociedad argentina criada bajo la “nueva democracia” es su incansable lucha por la memoria. Es curioso que la memoria funcione de la misma manera en los individuos y en los grandes colectivos. Cuanto más intenso sea un recuerdo, más tiempo se mantiene. Esto no quita que cuando envejecemos la capacidad de poder acceder a ese recuerdo sea cada vez más limitada.

A medida que maduramos como sociedad se hace cada vez más difícil recordar, y el olvido es la peor de las enfermedades que pueden atacar a una sociedad. Sin embargo tampoco es saludable colocar al pasado en un estante lejos de los cuestionamientos. Si es tan importante mirar hacia atrás para no cometer los mismos errores, entonces es primordial tener bien en claro que fue lo que sucedió y reescribir constantemente la historia con nuevos ojos.

Cuestionarnos el pasado no es negar lo que sucedió sino que es un intento de dejarlo lo más claro posible para poder construir un futuro mejor. La canción repite la historia la escriben los que ganan pero cuando todos somos perdedores la escribimos todos juntos. La imposibilidad de ponernos de acuerdo es la que nos exige ejercitar la tolerancia. Respetar al otro y sus ideas es un concepto que durante los años de plomo no existió. Hoy, más que nunca, si queremos ser una sociedad más justa debemos aprender de aquellos valores que nos arrancaron en el pasado.

Nuestra identidadcomo argentinos está compuesta por lo que fue, es y será. Es necesario traer al presente lo que fue si aún estamos a tiempo de corregirlo o hacer justicia. La memoria y la revisión de la historia nos tienen que dejar como mensaje la tolerancia y el respeto por los que piensan distinto a nosotros. En vano es caer en un círculo de violencia en el que todos pierden y lo único que deja es sangre y dolor. Ya pasaron poco más de 27 años desde que recuperamos la democracia y doy gracias de que aún sigamos recordando.

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