A modo de cierre…

imageHoy no sé qué escribir, pero sin embargo dentro de mí nace una necesidad urgente de expresar alguna idea. No sé si será la angustia, la soledad, la incertidumbre lo que me motiva, lo único que sé es que quiero escribir. Reconozco que este blog nació como un lugar donde se podían poner a debate aquellas cosas que damos por normales dentro de nuestra sociedad pero que con un ojo más analítico nos podíamos dar cuenta que tales elementos no tenían nada de normal.

Muchas veces escribí de acuerdo a lo que observaba a mi alrededor, aquellas situaciones que estaban atravesando mis amigos y de las cuales yo era un observador silencioso. Otras veces, también escribí de acuerdo a ideas que me ofrecían, “che porque no escribís de esto” o “éste es un excelente tema para que hables en tu blog”. Y por último muchas veces escribí de acuerdo a lo que yo viví, a las experiencias que atravesaba a lo largo de todo este tiempo. Creo que si uno presta atención puede encontrar un hilo entre aquellas notas que fueron de mi observación, de consejos y de mi experiencia.

Pero hoy estoy agotado, me cuesta ordenar las ideas. He dejado de observar a mí alrededor porque ni siquiera puedo observar a mi interior. Aún me siguen aconsejando temas pero el cansancio me vence. Siento que la niebla no me deja ver más allá de mi nariz. Y salir de la neblina es una tarea muy agotadora. Puedo ser precavido e ir despacio y quizás tardar mucho tiempo en salir o acelerar todo con el objetivo de escaparme lo antes posible y en eso terminar estrellado contra una pared.

Creo que intentar ordenar las ideas de algún modo en este momento es un comienzo para poder volver a traer el espíritu de este blog. Finaliza un año y con él las muchas experiencias que pueden volcarse en la escritura. Finalizan broncas, llantos, tristeza, risas, besos esperando que comiencen cosas todavía mejores. El cambio de año es simplemente arrancar una hoja del almanaque, no podemos pretender que de un día al otro las cosas mejoren mágicamente. El verdadero cambio está en arrancar de cada uno eso que lo frena, eso que hace que siempre veamos las cosas negativas que nos sucedieron en lugar de las positivas.

¡Feliz navidad y año nuevo! Nos reencontraremos en el 2014…

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A modo de introducción…

Uno de los recuerdo más vivo que tengo de los primeros años en la universidad proviene de la materia sociología. A manera de introducir la primera clase el profesor nos preguntó si considerábamos el hecho de que dos personas se amaran era algo natural. Por supuesto, contesto un compañero, es tan natural como levantarse todos los días para ir a trabajar. La risa cómplice del profesor fue el paso previo a la explicación de pregunta tan extraña; nada dentro de la sociedad es o se da de manera natural. La sociedad es un producto construido por la mente del hombre y todo lo que se produzca o suceda en ella carece de naturalidad ya que la vida en sociedad va en contra del estado natural-animal del hombre.

Nos planteamos que lo bueno y lo malo que nos pasa a lo largo de la vida es algo natural, que se da porque no queda otra cosa más allá de las propias decisiones que tomamos.  Sin embargo perdemos de vista el hecho de que vivimos rodeados de otras personas que influyen sobre nosotros. Parecemos autómatas encasillados en una rutina difícil de romper que enceguece nuestros sentidos y nos imposibilita ver esas pequeñas cosas que nos hacen feliz.

Este blog parte de la premisa que nada se da por naturaleza en el mundo que nos rodea y en las relaciones que vivimos dentro de él. La idea principal es analizar esos aspectos de la sociedad que todos damos por sentados y que quizás no reparamos en la importancia que conllevan. El amor, la soledad, las amistades, el odio, la mentira y tantas otras cosas con las que convivimos día a día y nos son tan difíciles de asimilar aunque las vivamos en carne propia.

Entre sociólogo y periodista ya existía un innegable vínculo remoto. Ambos escrutadores de la realidad cotidiana presentan, en efecto, una similar disposición de observadores curiosos. Aunque sólo fuera por esta innegable confraternización, estaría justificado hablar en este caso de un periodismo sociológico. No se trata solo de opinión, sino de una observación y su análisis con la esperanza de echar luz sobre el debate.