Sin miedo a nada

miedosYa no recuerdo si en alguna nota pasada habré hablado del miedo, pero no importa, hoy retomo el tema. Más que nada quiero tratar el miedo al cambio, el miedo a lo desconocido y lo peor de todo, el miedo a lo que no nos animamos a hacer.

Si nuestro sueño es crecer como personas y buscar lo que para cada uno de nosotros es la felicidad, siempre pero siempre va a ver implicado un riesgo y una responsabilidad que asumir. La responsabilidad consiste en tomar aquellas decisiones que nos lleven a cumplir nuestros objetivos sin que ello implique perjudicar a otras personas, asumir el control de nuestras vidas y no dejar que nadie decida por uno mismo. Por otro lado, invariablemente el riesgo de fracasar va a estar presente, porque aunque nosotros queramos el bienestar siempre habrá personas egoístas y sin escrúpulos dispuestas a ponernos palos en la rueda.

Pese a que estas personas existan me parece mucho peor cuando uno mismo es el que se pone los palos en la rueda. Cuando son muy fuertes y están demasiado arraigados son los mismos miedos los que se transforman en esas trabas. No hay nada peor que sea uno mismo el que boicotee su propio camino. No digo que lo hagamos a propósito solo por querer dar lastima, todo lo contrario lo hacemos porque nuestras experiencias pasadas dejaron huella, porque la educación que recibimos nos enseñó a ser pasivos, porque la sociedad en su conjunto le teme al cambio.

Nos sentimos muy cómodos en nuestra zona de confort, en ella todo es predecible y controlable en gran medida. Es en esta zona donde sabemos que lo que hacemos está bien, quizá no nos llene de felicidad pero tampoco caemos en la desesperación. Nos acostumbramos a ella sin darnos cuenta que con el tiempo nos moldea y limita en nuestras capacidades. Quedarse mucho tiempo en esta zona puede ser peligroso, podemos seguir soñando, pero de a poco esos sueños parecerán inalcanzables. Pero nuestros sueños se encuentran fuera de esta zona y vencer el miedo a salir de ella es el primer paso para alcanzarlos.

Nadie dice que sea fácil, lo difícil es poder ver las capacidades y herramientas con las que contamos cada uno para poder salir y adentrarnos a una nueva zona. Confiar en nosotros mismos y pensar que siempre está la posibilidad de fracasar al salir, sin embargo que esto no sea un impedimento para quedarnos cómodos. Del fracaso se aprende y con el también crecemos, ganamos en confianza y expandimos la zona de confort. Salir a buscar nuestros sueños depende de cada uno, vencer los miedos es animarse a más. Es animarse a crecer, aprender, amar, quererse a uno mismo y sobre todo, es animarse a ser feliz.

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A modo de inicio… (Cuando me amé de verdad)

SmileUn nuevo año ha comenzado y está en nosotros dejar que todo siga igual o seguir buscando lo que no pudimos alcanzar en el anterior. No dejemos que las metas y las propuestas de cambio se acumulen en enero. Las metas deberían proponerse todos los días. Levantarse todas las mañanas y ponerse como meta tener un día feliz debería ser lo esencial. Mentalizarse en positivo todas las mañanas es el primer paso para tener un gran día.

Si logramos que el 51 por ciento del día sea un gran día, por insignificante que sea, ya cuenta como positivo. Acumular la mayor cantidad de estos días positivos al año nos ayudará a predisponernos a que cosas buenas nos sucedan. Acumular de estos días nos ayuda a alcanzar nuestras metas y que a fin de año podamos decir que fue un excelente año.

Aunque siempre es costoso quedarse con lo bueno, no sirve de nada evaluar lo negativo de cada año, tendemos a dar vueltas y más vueltas sobre lo malo que nos pasó. Si tratamos que cada día sea un hermoso día lograremos despejar la negatividad y a la hora de la evaluación no habrá lugar para lo malo. Comenzar a quererse cada vez un poquito más es el primer paso para tener un gran día.

Con este año, seguiremos escribiendo en este blog sobre aquello que hace que esta sociedad funcione, sobre aquellas cosas que creemos que son naturales y las aceptamos sin darnos cuenta que puede existir otra razón. Trataremos de llamar la atención sobre aquellas cosas que hacen que nuestro día se desvié y termine siendo uno malo. Como así también trataremos aquellos sentimientos e ideas que nos ayudan a que cada día sea un día mejor.

 

Cuando me amé de verdad

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplin

Que yo no pierda…

Que yo no pierda
la VOLUNTAD DE VIVIR,
aún sabiendo
que la vida es,
en muchos momentos, dolorosa…

Que yo no pierda
el OPTIMISMO,
aún sabiendo
que el futuro que nos espera
puede no ser tan alegre…

Que yo no pierda
el EQUILÍBRIO,
aún sabiendo
que inumerables fuerzas
quieren que yo caiga…

Que yo no pierda
la GARRA,
aún sabiendo
que la derrota y la pérdida
son dos adversários extremadamente peligrosos…

Que yo no pierda
la RAZON,
aún sabiendo
que las tentaciones de la vida
son imnumerables y deliciosas…

Que yo no pierda
el SENTIMIENTO DE JUSTICIA
aún sabiendo
que el perjudicado pueda ser yo…

Que yo no pierda
la LUZ Y EL BRILLO AL MIRAR,
aún sabiendo que
muchas cosas que veré en el mundo
obscureserán mis ojos…

Que yo no pierda
la virtud de
AYUDAR A LAS PERSONAS
aún sabiendo
que muchas de ellas
son incapaces de ver,
reconocer y retribuir,
esta ayuda…

Que yo no pierda
la virtud de tener
GRANDES AMIGOS,
aún sabiendo
que, con las vueltas del mundo,
ellos acaban marchándose de nuestras vidas…

Que yo no pierda
la VIRTUD DE AMAR,
aún sabiendo
que la persona que yo más amo
puede no sentir el mismo sentimiento por mi…

Que yo no pierda
mi FUERTE ABRAZO,
aún sabiendo
que un día
mis brazos estarán débiles…

Que yo no pierda
el AMOR POR MI FAMÍLIA,
aún sabiendo
que ella muchas veces
me exigiría esfuerzos increibles
para mantener su armonía…

Que yo no pierda
el ROMANTISISMO,
aún sabiendo
que las rosas no hablan…

Que yo no pierda
la BELLEZA
y la ALEGRIA DE VER,
aún sabiendo
que muchas lágrimas brotaran de mis ojos
y escurrirán por mi alma…

Que yo no pierda
la virtud de
REGALAR ESTE ENORME AMOR
que existe en mi corazón,
aún sabiendo
que muchas veces
el será sometido y juzgado…

Que yo no pierda
la virtud de
SER GRANDE,
aún sabiendo
que el mundo es pequeño…

y después de todo…

Que un pequeño grano de alegría y esperanza
dentro de cada uno,
es capaz de cambiar y transformar
cualquier cosa,

pues…

LA VIDA ES CONSTRUÍDA CON SUEÑOS
Y REALIZADA CON AMOR!

(http://blunelblu.blogspot.com.ar/)

Mentes peligrosas

mente“Nada es bueno o malo en sí mismo, es el pensamiento el que lo hace así.”
Shakespeare.

Durante las 24 horas del día, incluso mientras dormimos; durante los 365 días del año y prácticamente durante toda nuestra vida nos pasamos la mayoría del tiempo luchando. Pero quiero decir luchando en el buen sentido del término, luchando por obtener lo que uno desea. Puedo luchar con los trenes para llegar a horario a esa cita tan importante o luchar contra la rutina para que ésta no sea tan aburrida. Luchamos con aquellas situaciones que se nos presentan en lo cotidiano con el único objetivo de llegar a salvo al fin del día, poder descansar, y así recomenzar otro round contra la vida.

Luchamos contra esas cosas que, creemos, nos impiden cumplir nuestros objetivos. Piedras en el camino que el mundo exterior nos coloca para complicarnos la existencia decimos. Pero, ¿qué tan cierto es que el mundo que nos rodea es el que mete la traba y no somos nosotros mismos, desde nuestro interior, los que nos frenamos sin saberlo? Existe una lucha más importante que todas las que puede haber y es la que llevamos a cabo con nuestra mente, con nosotros mismos.

Los problemas existen solo en nuestra mente. Es ella la que gobierna nuestras acciones y determina que es un obstáculo y que no. Somos nosotros mismos desde nuestro interior los que creamos los obstáculos. El mundo existió y seguirá existiendo después de nosotros y las cosas seguirán pasando. Dejar que nos afecten está en cada uno de nosotros.

No existe una realidad objetiva es nuestra mente la que moldea la manera de ver la realidad. Según nuestras experiencias pasadas, los hechos acontecidos durante nuestra niñez, y todo aquello que pudo haber influido en la formación de nuestro inconsciente, la mente determinará si somos capaces de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Es nuestra historia pasada guardada en el inconsciente la que se manifiesta en nuestra mente en el ahora. Es la mente la que transforma cualquier evento del presente en angustia, tristeza, ansiedad.

Luchar contra este mecanismo de la mente es primordial para poder ser libres, para poder disfrutar de la vida sin dar a lugar a la desesperación. Por eso creo que el poder de todo cambio siempre radica en nosotros. Es que si nosotros somos los que decidimos que es bueno y que es malo, también somos nosotros los únicos que podemos decir basta. Romper con esto puede llevar días, meses, años; todo depende de nuestra fuerza de voluntad. De cambiar nuestra mirada y luchar por nuestra felicidad.

Esto me lleva a la pregunta ¿Qué tanto vale la pena algo? Es decir, ¿Vale la pena sentirse mal por las cosas que nos suceden día a día? La mente y su continuo bombardeo nos impiden ver esas cosas que nos hacen bien, esas  pequeñeces de la vida que nos ponen en contacto con nuestro verdadero ser. Esta en nosotros dejarnos o no dominar por el pesimismo y la angustia, la energía para superarlo está dentro nuestro, es la misma que usamos para ver el vaso medio vacío.

“Sólo a partir de mi mente puedo transformar al paraíso en infierno o al infierno en paraíso.”

Shakespeare.

El maestro y el escorpión

esc

Pequeño cuento para ir adelantando el próximo análisis.

Un maestro oriental, cuando vió como un escorpión se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua. Cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el escorpión lo picó.

Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo: “Perdone… ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?”.

El maestro respondió: “La naturaleza del escorpión es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar”.

Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

No cambies tu naturaleza si alguien te decepciona o hace daño; sólo toma precauciones. Algunos persiguen la felicidad,… otros la crean.

El amor en tiempos descartables

Nuevamente frente al teclado pienso lo difícil que es organizar las ideas y aun más complicado poder escribirlas de manera clara. Pero, ¿difícil es organizar o hacerse un tiempo para pensar? En esta sociedad tan demandante del tiempo siempre nos quedamos sin espacio para lo que realmente es importante. Sobrevaloramos objetos o relaciones que simplemente nos brindan un efímero estado de bienestar. Vivimos el ahora, todo se vuelve tristemente descartable cuando deja de funcionar o ya no nos satisface.

 

Semanas atrás posteaba un cuento que nos contaba de manera poética el porque el amor es ciego y siempre va acompañado de la locura. Inevitablemente, dentro de lo descartable, también entran las relaciones amorosas. Decimos que el amor es ciego porque uno no elije de quien enamorarse, y esto continua siendo así hasta nuestros días. Sin embargo la locura ya no está puesta en el hecho de que perdemos la cabeza por el ser amado. La locura ya no es tan locura en la era de lo superficial. Solo importa la satisfacción y en una sociedad capitalista el amor se convierte en una mercancía más que se puede tasar, negociar, comprar y tirar si ya no nos sirve o fue superada por un modelo mejor.

La locura de perder la cabeza es sustituida por la locura del consumo. Inmediatamente buscamos escaparnos de una relación cuando esta se vuelve estéril. Las relaciones se vuelven casuales con el único fin de satisfacer aquello que la rutina ahoga. Cuando una relación también comienza a dejarnos sin aire el mercado del amor nos brinda la posibilidad de sustituirla por otra completamente nueva acorde a nuestras exigencias.

El sociólogo Zigmunt Bauman diría que el amor se convirtió en un líquido, en algo que corre hacia donde la gravedad del mercado capitalista lo lleve. Un amor donde ya nada está definido y nada es seguro, donde todo puede acabar de un momento a otro. Es cierto que las relaciones esporádicas que solo buscan la satisfacción momentánea no nos ayudan a crecer y tampoco nos convierten en personas más experimentadas. Simplemente nos dejan suspendidos en un tiempo de inmadurez y no nos desarrollamos como personas capaces de amar. Simplemente nos dejamos llevar por la maquinaria del consumo.

No quiero ni tengo la intención de ser pesimista por eso creo que aún existe ese amor que es para siempre. Cuanto más individualista nos volvemos más difícil es de encontrar. Por eso es necesario dejar de lado el egoísmo y comprender que una relación se forja en la satisfacción mutua y no la de uno solo. No creo en ninguna de las locuras mencionadas anteriormente, solo pienso que en el compartir el amor se encuentra mayor felicidad que en el solo hecho de recibir.

Desgraciadamente el tiempo es cada vez más rápido, prácticamente no nos deja detenernos a pensar. No nos deja detenernos a mirar que es lo que hace feliz a la otra persona, a intentar comprender simplemente que si uno no da todo de si difícilmente reciba algo a cambio.